Kong Licks

Lamido tranquilo 

El Kong Licks es un recurso diseñado para acompañar momentos de baja activación, ofreciendo una experiencia de lamido prolongado que puede ayudar a enfocar, sostener la atención y favorecer estados más tranquilos cuando se utiliza en el momento adecuado y respetando el estado emocional del perro.

Su superficie con ranuras de distintas formas invita a explorar con la lengua de manera gradual, transformando el alimento en una actividad más lenta y significativa. Puede rellenarse con alimento húmedo, paté, pastas aptas para perros o rellenos caseros, adaptando la dificultad y la cantidad según las necesidades y características de cada individuo.

Gracias a sus ventosas en la parte posterior, puede fijarse a superficies lisas como muros, vidrios o el suelo, lo que lo convierte en un apoyo útil en situaciones cotidianas que suelen generar incomodidad o tensión, como el baño, el secado o el manejo corporal. En estos contextos, el lamido puede ayudar a sostener la atención en una actividad predecible, siempre que el perro esté en condiciones emocionales de beneficiarse de ella.

Es importante considerar que este tipo de recursos no “calman por sí solos”: funcionan como herramientas de acompañamiento que pueden favorecer la autorregulación si el perro puede acceder al alimento con claridad, sin frustrarse y sin aumentar su activación.


¿Por qué lo recomendamos?

  • Favorece la autorregulación a través del lamido prolongado.
  • Útil en rutinas de manejo (baño, aseo, veterinario).
  • Mantiene la mente ocupada y aporta estimulación cognitiva.
  • Versátil: se puede usar con diferentes alimentos y texturas.
  • Puede congelarse para ofrecer un desafío mayor y refrescante en días calurosos.
  • Ventosas firmes que ofrecen seguridad y variedad de uso.


Recomendaciones de uso

  • Preséntalo en un ambiente tranquilo y predecible.
  • Ajusta la dificultad y cantidad al nivel emocional de tu perro.
  • Supervisa las primeras veces, especialmente en perros ansiosos o con baja tolerancia a la frustración.
  • Observa su lenguaje corporal: si aparecen señales de tensión, rigidez o frustración, retira el recurso y acompaña con otra estrategia.
  • No es un juguete para morder: su función principal es lamer.
  • Lava con agua tibia después de cada uso.
  • Reemplázalo si presenta daño o desgaste.
  • Si tienes dudas sobre cómo interpretar la respuesta de tu perro o sobre su lenguaje corporal, es recomendable asesorarte con un educador canino que trabaje desde una mirada respetuosa y basada en bienestar.